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¿QUÉ PASA CON EL FUEGO?

Eso es lo que uno se pregunta año tras año viendo que, por lo que parece, cada vez se ponen más medios y la racha de incendios no deja de aumentar. Ahora bien, en esta afirmación hay dos datos que conviene analizar con detalle: en primer lugar está el tema de los medios. Parece claro que hay más medios que, por ejemplo, en los años 80, pero la cuestión es ¿sirven de algo?¿están bien gestionados? Desde luego no pongo en duda la labor y dedicación de todo el personal (profesional y voluntario)dedicado a la prevención y extinción de incendios, sino a las personas y políticos encargados de su gestión y mejor distribución con el fin de obtener resultados eficaces y esos resultados no son apagar incendios muy rápido, sino que no los haya.

INCENDIO EN GALICIA
INCENDIO EN GALICIA

Sobre esta cuestión está nuestra percepción de la realidad debida a la información que, a veces, se ha dado sobre este problema. Es decir, pensamos que ahora  hay más incendios y que muchos de ellos son provocados por imprudencia de los usuarios ocasionales del monte: deportistas, paseantes, vehículos, domingueros, etc; con sus malos usos: cigarrillos, barbacoas, etc. Y no es extraño que pensemos así debido a que se nos ha inculcado este concepto desde los medios de comunicación con noticias alarmantes o con información errónea  y desde la administración  a base de prohibiciones y una propaganda partidista.

 Sin embargo, a poco que le echemos un vistazo a las estadísticas, descubriremos una realidad bien distinta. Desde la recogida de datos sobre este tema en el año 1961 hasta la acutalidad ha habido un fuerte incremento de los incendios forestales en las décadas de los 80 y  90 hasta el 2005. Es necesario observar estos datos en su justa medida puesto que en los 60 y 70 sólo se contabilizaban los incendios ocurridos en montes de Gestión Pública y que los medios de detección y registro mejoran sensiblemente en los años 80. De todas formas, lo que está claro es que del 2005 al 2008 el número de incendios disminuye y que desde el año 91, salvo algunas escepciones, aumenta la efectividad  medida por el índice de eficacia, el porcentaje de superficie quemada y la superficie media afectada por incencio. Desde luego la gran inversión realizada en la puesta en marcha del Servicio de Defensa Contra Incendios Forestales tiene sus resultados. ¡Sólo faltaba! Pero desde el 2008 hasta ahora ha habido un incremento en el número de incidencias, lo cual, nos lleva al principio cuando decía que un resultado satisfactorio es que no haya incendios. Quizás un personal sacrificado, pero que no conoce la zona donde está trabajando debido a que no ha tenido tiempo para ello porque sólo están empleados unos meses al año, haga que su efectividad no sea todo lo buena que se pudiera desear. Para moverse con rapidez y eficacia en el monte es necesario conocerlo bien, al igual que si necesitas acudir a una urgencia en una ciudad, pero al no conocerla, tardas demasiado por estar dando vueltas inútiles. Y en los incendios, el tiempo es vital. Ahí está la gestión de los medios y es sólo un ejemplo. Y una opinión, por supuesto.

Por otra parte está el hecho de que hablamos del monte y, aunque alguno ha querido ponerle puertas, está clarísimo que eso es algo imposible. Ya que lo que queremos es que no haya incendios, lo lógico es trabajar en la prevención,
CAMINO "CORTAFUEGOS"
CAMINO “CORTAFUEGOS”

educación y vigilancia. En cuanto a este último concepto, esto no se va a conseguir únicamente con los medios estatales. Todos estamos concienciados y todos tenemos que vigilar las imprudencias y los delitos de unos pocos que provocan, no sólo un desastre ecológico y paisajístico, sino como hemos visto en alguna ocasión, la muerte de personas.

 Y esto nos lleva a la segunda cuestión que es la causa de los incendios. No hace falta que nos vendan ninguna moto. Según un estudio realizado en la Universidad de Santiago de Compostela y en la Universidad de Vigo el 75 % de los incendios en Galicia tienen algún índice de intencionalidad y un porcentaje muy pequeño está provocado por causas naturales. Dentro de ese 75 % es necesario analizar las distintas motivaciones y el problema es que, en la mayoría de los casos, se desconocen. Sin embargo, según este mismo estudio y según el informe realizado por agentes judiciales de la Guardia Civil, dentro de los incendios provocados, el 24 % está causado por prácticas tradicionales como la quema de rastrojos, casi el 18 % persiguen algún beneficio, ya sea económico, urbanístico o ganadero, más del 5 % pretenden causar daños a terceros y sólo el 7% de los incendios registrados en Galicia son provocados por pirómanos. Y lo más curioso, la gran mayoría son de la misma localidad y residen en el rural.

 En fin, es un tema bastante complejo, ya que dentro de las causas deberíamos incluir la falta de prevención. Si estamos de acuerdo en que lo más importante es que no haya incendios, tener un monte bien gestionado y limpio es algo básico. Y, por supuesto, la climatología que hace que el fuego se propague más rápidamente o que la dificultad en su extinción sea mayor.

 En caulquier caso, ¡algo habrá que hacer!

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