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DE LO NUESTRO (FAROS)

Entre el paisaje que podemos disfrutar en la ruta de  “A Costa da Morte” hay que prestarle atención especial a los faros. Son varios los que podemos ver y visitar a lo largo de esta preciosa ruta. En primer lugar, el faro de Punta Nariga, cerca de Malpica, es uno de los más modernos en cuanto a su construcción y aquí todo es un espectáculo: el propio faro, el viento, el paisaje… El siguiente es el faro del Roncudo en el que uno a veces se llega a olvidar del paisaje pensando en los riquísimos percebes.

Diferentes playas y espectaculares acantilados nos conducen al lugar declarado Monumento Natural que es Cabo Vilán. El faro eléctrico más antiguo de España emite un haz de luz que alcanza los 55 Km. y la potencia de su estación de radio tuvo que ser disminuida pues probocaba interferencias en el puerto de Nueva York. El edificio del faro es visitable y en el se encuentra un pequeño museo dedicado a los faros y a Costa da Morte. Sin embargo, fuera es donde podemos admirar uno de los museos más fantásticos de la naturaleza. Nos encontramos en uno de los tramos más peligrosos de la ” Costa da Morte”, pero tamibén uno de los más hermosos.

El siguiente faro que podemos ver es el de Cabo Touriñán, situado en una península que se adentra casi 1 Km. en el mar. No en vano es el punto más occidental de Galicia y de la España Peninsular.

Por fin, llegamos al que sin duda es el faro más emblemático de los cabos del litoral gallego. Constrido en 1853, proyecta una luz a 143 m. de altura sobre el nivel del mar con un alcance de 57 Km. En el faro de Finisterre acababa la tierra para los romanos y empezaba el misterio de lo desconocido. Según la leyenda, en esta zona fue sepultada bajo las aguas la mítica ciudad de Duyo, destruida por Dios como castigo a los pecados y a la indiferencia de sus habitantes tras el desembarco de Santiago Apostol. Sólo quedaron dos rocas con forma de buey que permanecen como testimonio de este acontecimiento. Es por eso que tantos y tantos peregrinos terminan aquí su largo recorrido. Para ellos y para los demás y numerosos visitantes de este faro, el lugar está cargado de un encanto que hace volar la imaginación por los caminos de la leyenda,  arrastrada por los persistentes vientos.

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