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LA CRISIS Y EL ALA DELTA

Con esta crisis parece que pasa como con las pilas del conejito: que dura, y dura. Y aunque algún ministr@ dice que está a punto de acabarse, no todos la viven de igual manera. Eso está claro. Hoy me centraré en los autónomos y pequeños empresarios.

 Como ya le he comentado a algún amigo, para mi una empresa o pequeño negocio es como un ala delta. Por los medios que sean (con un dinero heredado, ahorrado o ganado con mucho esfuerzo, con ayuda de la familia o con financiación de alguna entidad bancaria) has conseguido llegar a lo alto de la montaña con todos los bártulos necesarios. Es decir, has hecho lo debido para montar tu negocio y ahora puede arrancar o echar a volar. Y con toda la ilusión del mundo te lanzas al vacío. Es necesario tener conocimientos técnicos sobre el manejo del ala, sobre el vuelo, las corrientes de aire, etc., pero también son importantes ciertos elementos externos como la climatología, la dirección del viento y cosas así. Mientras tu pericia en el pilotaje y las bolsas de aire caliente te elevan hacia las alturas, todo va bien. Con sus altibajos, como es lógico, todo se desarrolla con normalidad.

aladelta.jpg  ¡Ah! Pero de repente, el aire se para completamente, de golpe (es la crisis) y prácticamente todos los que estábamos volando comenzamos a caer. Ahora se abre un abanico de casuísticas muy amplio.

 Alguno que no había calculado bien el momento y lugar del despegue, o que no tiene demasiados conocimientos del pilotaje, cae en barrena perdiendo todo el control hasta estrellarse estrepitosamente.

 Otros, con más suerte o capacidad, han conseguido quedarse a media altura continuando el vuelo con esfuerzo. Éstos, que todavía tienen cierto margen de maniobra, aún pueden intentar alguna maniobra arriesgada con el fin de encontrar alguna corriente que les ayude a remontar. Es difícil porque con los tiempos que corren no abundan esas corrientes (que serían las subvenciones, nuevos negocios u oportunidades, financiación exterior, nuevos clientes, etc.), pero en cualquier caso disfrutan de varios metros de seguridad.

 Por último, existe otro modelo de voladores que se han quedado muy a ras de suelo. Con tan poca altura es muy complicado mantener el ala delta en el aire y, al no tener prácticamente ningún margen, no pueden aventurarse con ningún tipo de acción ya que, si sale mal, tocarán el suelo con sus pies y eso significará el fin. Todos estos están luchando contra los elementos para no verse obligados a aterrizar o simplemente, para no estrellarse.

 ¡Tanto nadar para ahogarse en la orilla!

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