Desde Malpica hasta el mítico faro de Finisterre. Las leyendas y la historia nos parecerán igual de creíbles. Te llevaremos por lugares inolvidables.
Nuestra ruta comienza en plena Costa da Morte. Durante la misma visitaremos pueblos marineros de gran encanto como Corme, Camelle, Laxe, Camariñas o Muxía, hasta llegar al mismo faro de Finisterre. Conoceremos playas salvajes, escarpados acantilados sobre el mar, miradores, playas kilométricas, dólmenes, pazos, castros, iglesias y parajes de gran atractivo. La Costa da Morte supone un viaje al pasado, al recuerdo; cargado de infinitas historias, leyendas y lugares mágicos.
Nuestra ruta comienza en Malpica de Bergantiños, la genuina “A Vila da Vida na Costa da Morte”. Calles retorcidas y estrechas y algunas blasonadas, es un pequeño laberinto cuya historia se refleja en documentos del S:XIII en los que aparece como Villa dependiente del Arzobispado de Compostela.
En el cabo de San Adrián divisamos as Illas Sisargas, un verdadero paraíso ornitológico y, pasando por la playa de Seiruga, llegamos a Barizo, en donde podemos visitar las Torres de Mens. Por la costa, ahora rocosa, llegamos a Punta Nariga que tiene uno de los faros con más encanto de toda la Costa da Morte, con piedras a su alrededor de formas caprichosas que la eroción ha provocado. Después de curzar la bonita playa de Niñóns, opcionalmente un par de trialeras nos llevarán hasta la Ermita de Nosa Señora do Faro que se alza sobre la ría de Corme.
Rozando esta villa marinera famosa por los percebes de su costa, saludamos a pedra da serpe y su fantástica leyenda antes de llegar a Balarés y al magnífico arenal de Monte Blanco.
A Costa da Morte no es un sobrenombre casual ni fruto de una excitante mente romántica. Hasta el año 1985, entre punta Roncudo y Cee se hundieron un total de 153 barcos con más de 500 víctimas mortales. En la relación no están incluídos pequeños pesqueros ni víctimas de accidentes de pesca simpre frecuentes.
Cruzando Ponteceso, nos alejaremos por primera vez del mar para tener unas vistas con más perpectiva. Antes de llegar a Baio, visitamos e Pazo do Allo y después de irnos de Baio, el Castro de Borneiro. El pueblo de Laxe albergó a familias ilustres gallegas y donde aún consevan sus casas con blasones.
El arenal intacto de Soesto nos anticipa la lagoa de Traba, playa de más de 3 kilómetros. Volvemos a alejarnos de la costa para que la Sierra de Peña Forcada nos conduzca a la aldea de Camelle, donde el mar forma una pequeña ensenada gracias a que en otro tiempo bajaba un río por el barranco que fue capaz de abrir un canal entre las rocas.
Camelle tiene su propio Robinson Crusoe por el que es famoso en medio mundo. Manfred es el nombre por el que se le conoce a un alemán que aquí naufragó sin barco, nada se conoce de él. Era un hombre callado, un poco loco, un tanto misterioso, que llevaba un taparrabos como único vestuario y que construyó un museo al aire libre desafiando el ritmo de la vida actual.
Después de Arou, jugaremos con los acantilados de los que se enamoró Manfred para llegar a la praia do Trece, a la que en una terrible noche de Febrero de 1890 llegó el Serpent, buque escuela de la Marina Británica. Marchaba a media máquina buscando la luz de Cabo Vilano cuando chocó contra la Punta do Boi. Eran las 11 de una noche infernal, en la que de nada valieron los cabos lanzados por cañón que las rocas cortaban como si fueran navajas. Se intentó arriar los botes pero un mar salvaje acabó con todo. Sólo tres guardamarinas lograron milagrosamente llegar a tierra. Los 172 restantes perecieron y sus cuerpos fueron arribando a la playa en días sucesivos. Desde entonces, cuando un buque Inglés pasa por aquí dispara salvas de ordenanza en memoria de 172 marinos, casi niños en su mayoría, a los que el mar venció para siempre y que reposan frente a él en el mítico Cementerio de los Ingleses situado en el Cabo Tosto.
Siguiendo la pista de tierra es donde se puede conocer el verdadero rostro de A Costa da Morte sin afeites ni maquillajes.
Continuando ruta llegamos a Cabo Vilano. Paraje declarado de interés natural, es una fiel muestra del clima en esta zona. Su linterna está situada a 130 metros sobre el nivel del mar y tiene un alcance de 30 millas.
El 10 de Junio de 1932 zarpó de Vigo una escuadra de la Armada Española entre cuyas filas se encontraba el crucero ligero “Blas de Lezo” para realizar unas maniobras. La tarde del día 11 se dio orden de ataque y la escuadra dio avante a toda máquina, navegando a 30 nudos. El “Blas de Lezo” abrió su casco contra las rocas que lo segaron como una navaja barbera, iéndose a pique a 40 brazas. La leyenda da Costa da Morte continuaba.
Los caminos no llevan a Camariñas, la población más importante de esta costa con 8.000 habitantes. Es un pueblo pesquero por excelencia, pero es conocido por las palilleiras que tejen los famosos encajes.
Pronto llegamos a Muxía donde nos encontramos con la Ermita de Nosa Señora da Barca, una de las zonas de más difícil navegación de Europa. Rocas, acantilados siempre batidos por el mar y de cuando en cuando playas semisalvajes. Entre la Ermita y el mar se encuentra A Pedra de Abalar. La leyenda dice que la Virgen llegó a esta costa navegando sobre una barca de piedra.
Desde Cabo Touriñán los acantilados nos conducen a la playa de Nemiña que se une con la de Lires en el río Castro. Pasados los arrecifes y la costa rocosa, aparece a Praia do Rostro. Aquí estuvo asentada la tribu celta de los Merios que perdieron su ciudad bajo sus arenas. La leyenda dice que debajo está enterrada la mítica ciudad de Dugium, arrasada bajo una enorme ola en un apocalíptico temporal. Los estudios geológicos y arqueológicos parecen ratificarla.
En Cabo da Nave, donde los romanos levantaron un Ara Solis, un altar al sol en el año 150 A.C., tenemos las primeras sospechas de nuestro destino que alcanzaremos después de pasar por la Praia do Mar de Fora.
Finis Terrae, el final de la tierra, el cabo del fin del mundo. A 125 metros sobre el nivel del mar es el faro situado más al oeste de Europa, a su pie el islote O Centolo siempre batido por el mar.
La Costa da Morte supone un viaje al pasado, al recuerdo; cargado de infinitas historias, leyendas y lugares mágicos.
Duración: 2 días y medio
Dificultad: Media- baja
Precio: 195 €.
Incluye: Alojamiento y pensión completa. Menús a base de marisco, pescado fresco y carnes. Rutómetro, permisos y seguro RC.
Los precios no incluyen vehículo, son sin IVA. y válidos hasta fin de 2012


