27 MAR
Actualidad

MARRUECOS 2

Por Enrique Martínez.

Sobre las 10, para compensar el día largo de ayer, era la hora fijada para desayunar en el Hotel Ayoub&Spa de Marrakech y comenzar nuestra jornada, esta vez sí ya la propia de nuestro viaje.

Y tras él, quisimos visitar nuevamente la plaza Jemâa el-Fna dando un agradable paseo por las calles de Marrakech.

Y gracias a ello, vimos multitud de curiosidades como el “camuflaje” o la “mimetización” de las antenas de telefonía con la vegetación típica, las palmeras!!! Algo que sin duda, nos llamó muchísimo la atención.

[caption id="attachment_6282" align="alignleft" width="300"]TOMANDO TE TOMANDO TE[/caption]

Y si ayer conocimos la plaza y su ambiente nocturno, era el turno de conocer la vida diurna, sus gentes, sus sonidos, sus olores también, adentrarnos en la medina y caminar entre la gente, empaparnos de la cultura marroquí, probar tés, hacer compras, sacar multitud de fotos... vamos, que como reza el lema de Noemborques; “no todo va a ser coche”

Y rozando la hora de comer, estábamos de vuelta en el hotel donde teníamos bien vigilados nuestros vehículos y emprendimos ruta con destino en Aït Ben Haddou.

Pero antes, paramos en una estación de servicio a comer un delicioso Tajin de Pollo y así reponer fuerzas para lo que nos esperaba: el Atlas. Carreteras estrechas, altitudes de más de 2000 metros, obras, un tráfico horrible... y curvas, muchísimas curvas!!!!!!!! Pero antes, para una conducción más agradable debido a los miles de baches y piedras e intercambios entre asfalto (más o menos) y tierra; bajamos un poco las presiones de los neumáticos y así ayudar a absorber las irregularidades del terreno.

Tras pasar el Col du Tichka marcando una cifra de 2226 metros de altura, tomamos un desvío a la izquierda que nos adentró en el Atlas llevándonos por unos paisajes espectaculares, unas pistas muy divertidas y lo más importante.. sin tráfico!!!!!! Así que os podéis hacer una idea de cómo nos divertimos.

Y dentro de esa diversión y de nuestra filosofía de viajes, hicimos una parada para relajarnos un poco en una explanada, sacar fotos, hacer algún que otro cero, sentarse en una silla plegable al sol y.. abrir el jamón!!! Que bien sientan los piscolabis en el medio de la nada!!!!! Y desde aquí, unos 20 kilómetros, más o menos, hasta la puerta de nuestro hotel Ksar Ljanoub; un espectacular castillo en donde nos recibieron con los brazos abiertos.

Tras acomodarnos en las habitaciones, la cena de la casa que estaba buenísima y nos fuimos hasta el pueblo a tomar algo para cerrar la jornada de hoy.

Por ahora, todo va yendo sobre ruedas. Cada vez falta menos para estar en las dunas del desierto... qué nervios!!!!

Mañana seguimos!!! Nos esperan las gargantas!!!

Noemborques en Marruecos