08 ABR
DE INTERÉS

AYUNTAMIENTO DE FRADES

En una de las carreteras de la zona de Ordes, lindando ya con las tierras de Arzúa, aparece el ayuntamiento de Frades: una sucesión de verdes prados y pequeñas masas boscosas dan fe de una sugestiva paisaje y  del potente sector agroganadero que mueve su economía. Las doce parroquias que lo conforman (Abellá, Aiazo, Añá, Céltigos, Frades, Gafoi, Galegos, Ledoira, Mesos, Moar, Papucín y Vitre) suman algo más de 81 kilómetros cadrados de extensión y un montón de razones para detenernos en su patrimonio.

Las primeras huellas humanas por esta tierra nos lleva hasta el Neolítico. En la parroquia de Aiazo se encuentran los restos de un extraordinario dolmen del que hoy se conservan sólo los restos que formaron el monumento funerario. Pero tamibén  podemos ratrear en el ayuntamiento la importancia que tuvo  aquí la cultura castrexa. El Castro de Añá de Meus y el castro redondo de Mesos son una buena muestra por ser los mejor conservados.

Las posibles visitas de arte civil y religioso son numerosas: varias ermitas, Pazo do Peñasco, Casa de Botana y Pazo de Galegos, son algunos ejemplos.

La naturaleza es la protagonista absoluta de Frades. Ya habíamos comentado que este es un ayuntamiento de vocación agroganadera y con una especial dedicación a la producción lechera. Por eso el viajero encontrará aquí tierras labradas, donde la respetuosa huella humana es visible cada poco. A pie o en coche, comprobaremos una sucesión de prados, con todos los matices posibles que puede tener el color verde. Las áreas recreativas fluviales son una magnífica   forma de comprobar la riqueza natural de este ayuntamiento.  Hay tres especialmente importantes: la del Os Pasos, en la parroquia de Aiazo. En esta fue, precisamente, donde se hizo la comida de la Eco Ruta 2019; La presa, en Ponte Carreira; y Ponte Carballa, en Abellá. A las orillas del río Tambre, del Samo y del más humilde río Gaiteiro estos tres espacios combinan masas acuáticas, playas fluviales, senderos, zonas de merienda y robledales inolvidables.

Pero el patrimonio natural aparece cada poco en cada esquina de estas tierras. Bien merece una visita la Fraga de Petón, en la parroquia de Galegos, y también la zona denominada Muiño de Céltigos, una construcción civil al lado del río Maruzo y A Gaiteira, en la parroquia de Frades.

Por último, no debemos de olvidarnos de la Sala Etnográfica en el edificio multiusos. Mostrando cómo era la vida en otros tiempos, el espacio quiere ser un homenaje a las mujeres y hombres de Frades que hicieron posible esa superación de la pobreza y en, en general, a tantas generaciones de gallegos y gallegas a los que les debemos nuestro bienestar actual. El recinto reúne utensilios que fueron quedando en desuso, tanto de trabajo como del hogar.