06 JUL
Actualidad

LO QUE LAS COSAS CUESTAN

Lo que las cosas cuestan que no es lo mismo que lo que las cosas valen. Y son términos que a veces no tenemos muy claros, pero que hoy en día adquieren una vital relevancia dado que, a pesar de la crisis, se nos olvida muy frecuentemente cómo y en qué empleamos nuestros recursos económicos.

Por ejemplo, como hemos podido ver, los  pisos costaban mucho, pero no valían tanto. Es decir, lo que las cosas cuestan es el precio que pagamos por ellas, el cual vendrá dado en una parte por unos valores objetivos (materia prima, fabricación, transporte, gastos, etc) y en otra parte por cuestiones más subjetivas (beneficio, diseño, marca, el mercado- ley de la oferta y la demanda-, etc.). Así pues, estábamos pagando unas cantidades por las viviendas (lo que nos costaban) muy por encima de su valor. Este caso lo conozco bien por cuestiones profesionales.

Lo mismo ocurre con otras muchas cosas y, cuando queremos buscar precios más interesantes (por aquello de la famosa crisis) es cuando, en ocasiones, metemos más la pata. Sin ir más lejos en las fantásticas ofertas que nos encontramos en los supermercados: a poco que nos fijemos y hagamos un par de cuentas, muchas de ellas (envases ahorro, lleve 3 y pague 2, etc.) no salen mejor de precio en absoluto. Esto lo he comprobado en varias ocasiones y en distintos establecimientos.

También ocurre con el precio de los viajes, de los hoteles y, de lo que más nos ocupa, con el precio de rutas en 4x4 (dentro y fuera de España).

Por un lado, por encontrar el precio más interesante o por no gastar demasiado, vemos precios que, a primera vista, parecen supereconómicos, pero que una vez analizados quizás no lo son tanto. Es decir, una ruta de dos días por 70 ó 75 € por persona que incluya todas las comidas parece interesante. Sin embargo, a esto normalmente hay que sumarle el alojamiento de 1 ó 2 noches de hotel, con lo que, al final, los precios de las rutas "baratas" se acercan "peligrosamente" a los precios que ofrece Noemborques en los que, no sólo está todo incluido, sino que además, el hotel suele ser de 3 ó 4 estrellas. Lo mismo que los restaurantes. Y lo mismo ocurre con rutas de un día por 40 euros con cena incluida.

 Por otro lado  están los gastos fijos que otros no tienen o porque simplemente no los pagan, o porque, además del precio que paga cada persona por la ruta, disponen de patrocinadores. O las dos cosas a la vez.

 Por supuesto que no estoy hablando de algunas rutas organizadas por algunas empresas y clubes de la península ibérica, las cuales suponen un evento para la comarca y un espectáculo para el público en general. Además de tener sus gastos, ofrecen una serie de servicios, como asistencia mecánica, el seguro correspondiente, etc. En muchas ocasiones estamos hablando además de un producto completamente distinto, con rutas multitudinarias, con una dificultad técnica y mecánica distinta, en las que prima la conducción 4x4 y en las que el elemento turístico  pasa a un segundo plano.

 Pero, lógicamente, Noemborques es una empresa y, como tal, con ánimo de lucro. Esto quiere decir que, además del posible beneficio, hay que contar con una serie de gastos a los que hay que hacer frente: alquiler de oficina, mantenimiento de la página web, gastos financieros, gestoría, teléfono, tasas, seguros, impuestos, etc.

 Y aún así ofrece unos precios interesantes teniendo en cuenta la calidad del servicio, la calidad de los establecimientos y la calidad de los menús.

 El problema es que, muchas veces, desconocemos lo que las cosas valen. Sin embargo, en la medida en que lo que las cosas cuestan, es decir, lo que pagamos por ellas, se acerque a nuestras expectativas del precio, ese precio se aproxima más a un buen precio.

 Otros conceptos distintos son que algo resulte barato o que tenga un buen precio, pero  eso será tema de otro blog.